La que fuera una de las compañías más admiradas de la última década atraviesa uno de sus momentos más delicados. La firma ha perdido peso en el mercado corporativo, apenas tiene una cuota significativa en el segmento de consumo y sus usuarios critican la pérdida de calidad de su servicio de atención al cliente. Tras dimitir Kevin Rollins como CEO, el fundador de la firma, Michael Dell, ha vuelto para tomar las riendas.
Según News.com, en los últimos años la compañía ha visto cómo la competencia imitaba y superaba su modelo de eficiencia en la distribución y comercialización de equipos. Mientras sus rivales bajaban los precios, Dell se ha mantenido por encima de la media,
diversificándose sin éxito a otros segmentos. Además, la pérdida de satisfacción de sus clientes ha dañado la que siempre fue una de sus señas de identidad.
Fuente: News.com