La compañía, famosa por sus lanzamientos revolucionarios, combina creatividad y sistematización de procesos para mantenerse entre los “top innovators”
Ficha técnica:
Empresa: 3M
Objetivos: Mantenerse como líder en innovación y lanzamiento de nuevos productos
Solución: Combinar creatividad y sistematización de la innovación
Resultado: Casi 23.000 millones de dólares en facturación, más de 570 patentes, 6.500 investigadores, 55.000 productos y 30 tecnologías especializadas.
Resulta complicado ser veterano y, a la vez, mantenerse siempre en la vanguardia de la innovación. Éste es el desafío que, sin embargo, ha logrado superar 3M, el gigante norteamericano descubridor de productos tan revolucionarios como el Scotch (cinta adhesiva), el Scotch-Brite o el Post-it, transformados ya en genéricos.
Fundada en 1902, Minnesota Mining & Manufacturing (3M) ha basado su historia de éxito en una apuesta constante por la investigación, la creatividad, el ingenio y la innovación. Dicen que el material de la suela con la que Armstrong pisó la Luna fue fabricado por 3M. También que el inventor del Post-it (Arthur Fry, un investigador de la empresa) tuvo su genial idea mientras hojeaba el misal de una iglesia, tratando de no perder la página. Anecdóticos o no, estos ejemplos demuestran que el espíritu innovador de 3M está constantemente presente en sus gentes.
Un vistazo a las cifras dan una idea de su magnitud: 22.900 millones de dólares en ventas en 2006; presencia directa en más de 60 países con cerca de 170 oficinas en todo el mundo; más de 145 fábricas a escala global y más de 75.000 empleados; unos 6.500 investigadores por todo el planeta y 570 patentes reconocidas. Todo este esfuerzo da lugar a una gama de cerca de 55.000 productos, repartidos en las siguientes áreas de negocio: Oficinas; Imagen Gráfica; Electrónica y Telecomunicaciones; Industria del Transporte; Cuidado de la Salud; Seguridad y Protección, Fabricación e Industria y Hogar y Bricolaje.
Fomentar la innovación 24 horas al día con semejantes dimensiones no es tarea fácil. No basta con destinar 6.400 millones de dólares en cinco años a I+D o permitir que cada empleado dedique a investigar el 15% de su tiempo. Requiere más. De hecho, 3M ha tenido que enfrentarse varias veces al reto de reinventar su propio modelo innovador.
En el año 2000, con el objetivo de recuperar algo del impulso que había perdido, la compañía incorpora a James McNerney como CEO. McNerney implanta un modelo de eficiencia basado en el paradigmático Six Sigma, con la intención de sistematizar procesos de innovación y recuperar la energía en el lanzamiento de revolucionarios productos. Los resultados tienen sus más y sus menos. Hay quien alaba el impacto en las cifras de las decisiones de McNerey y quien cuestiona su excesivo apego a la sistematización. El propio Fry (inventor del Post-it) es uno de sus detractores. Con mayor o menor acierto, 3M decide invertir no sólo en sistematización, sino en su proverbial ingenio creativo. George W. Buckley ha sucedido recientemente a McNerney en el liderazgo de la empresa y revocado algunas de sus. Hoy, 3M apuesta por una combinación de procesos sistematizados y fomento a la creatividad, que comienza a dar sus frutos y que le vale seguir siendo identificada por la revista Business Week, un siglo después de su fundación, como una de las empresas más innovadoras del mundo, junto a “recién nacidos”, como Google.
- Ventas de casi 23.000 millones de dólares, presencia en 60 países, 55.000 productos, 75.000 empleados y 570 patentes.
- Lanzamientos como el papel “celo” (Scotch) o el Post-it avalan su reputación innovadora.
- Más de 6.500 investigadores trabajan para 3M, que ha invertido 6.400 millones de dólares en I+D, en los últimos cinco años.
- 3M se mantiene, un siglo después, en el Top 10 de la innovación, entre firmas como Apple o Google.