El justo medio o gatos en los tejados de Madrid

Hace pocos años que Madrid se ha apuntado a la tradición de montar musicales. Un tipo de espectáculo en el que ciudades como Londres o Broadway son grandes clásicos y del que han hecho uno de sus principales atractivos para el turismo cultural. Nosotros no podemos exactamente hablar de tradición en este campo. Más bien, lo hemos hecho como solemos hacer todo: de golpe e improvisando. Pero bien.

Quisiera dedicar este artículo a uno de los musicales que, a buen seguro, arrasará en los meses que se mantenga en cartel y para el que no es difícil augurar larga permanencia. Se trata de la adaptación de Cats que visita nuestra cartelera teatral desde las pasadas navidades. Cats es un viejo conocido de los amantes del género, al que avalan 20 años en cartel en Gran Bretaña. El libreto es una adaptación de un cuento de T.S Elliot y se trata de una obra típicamente anglosajona que, sin duda, ha creado cultura en las bambalinas de los grandes teatros ingleses.

Pues bien, la versión española no tiene nada que envidiar a ese gran original. Y el éxito que ya está acariciando al elenco hispano de Cats no es sólo el triunfo de un buen equipo: desde el director a los actores/cantantes o la coreógrafa, es el de una estrategia empresarial bien diseñada, trasladable a cualquier ámbito: la tecnología o el márketing, por ejemplo.

Los pasos han sido precisos:

  1. Un producto de éxito. En este caso, una obra de teatro con 20 años de llenos consecutivos. Clientela que justifica con creces el retorno de la inversión.
  2. Elección del mercado. España, gran consumidora en los años 50 de productos musicales a cargo del elenco local de folclóricos y folclóricas, con cultura mediática anglosajona suficientemente asentada gracias a la caja tonta de la tv y al cine, tradición musical, buen nivel de vida y un público ávido de espectáculos de calidad donde ya han triunfado productos similares.
  3. Puesta en marcha del proyecto: a cargo de profesionales de reputada experiencia en el mundo de los musicales, muchos de ellos, con ese mismo producto. Dirección, coreografía, luces, sonido y escenografía en manos de los propietarios de la idea.
  4. Toque local. ¿Algún producto puede ser exitoso en un mercado sin adaptarse a él? El Cats español cuenta con actores, traductor y director musical españoles; por supuesto, habla y canta español y cuenta chistes en español.

Todo, en su justa medida. Igual que a ningún incauto se le ocurriría pensar que el público español puede disfrutar con una crítica exacerbada hacia el típico personaje gañán inglés cuyas claves desconoce, tampoco resultaría lógico dejar en manos británicas una comedia musical ambientada en la comunidad andaluza, con volantes y todo. Ni las películas subtituladas son mayoritarias ni esperamos que todo musical sea con bata de cola ni trabajamos con teclados sin la eñe.

Cats ha sabido conjugar esos elementos de mezcla con sabiduría y por eso triunfa y triunfará. Trabaja con mensajes universales: las emociones; tristeza, desilusión, esperanza, miedo, forman parte de un lenguaje común a cualquier espectador. Los trasmite también de una manera que todo el mundo entiende, con la calidad de una coreografía y una música bien hechas. Pero tanto para la estructura básica, el idioma, como para el detalle, que podrían ejemplificar los actores con su forma de moverse o gesticular, ha elegido la cultura local.

Son muchas las empresas, sean productoras o no, que han fracasado en sus intentos de internacionalizarse por no tener en cuenta esa estrategia. Cuando se posee un producto elitista, llámese el montaje de “El Lago de los cisnes” a cargo del Ballet Nacional ruso, un fármaco que cura una extraña enfermedad de la piel que sólo padece el 0,3% de la población una vez en su vida, una lata de caviar iraní de a 600 euros el gramo o un sistema informático que permite detectar y registrar la respiración acelerada de un transeúnte, la estrategia de venta tiene una importancia relativa. Es tan limitado el número de distribuidores y compradores, que suelen estar claramente identificados.

Pero si mi producto busca la venta masiva, o conecto con los mercados locales o estoy muerto antes de empezar a vender. Es difícil imaginar España sin productos infiltrados como las hamburguesas y sin conservar otros autóctonos como el “pescaíto” frito. La fórmula mágica del éxito es la mezcla. Ya lo dijo Aristóteles hace 24 siglos, hay que buscar el justo medio.