Caso Usuario: iPod para todos los gustos

Una de las empresas más innovadoras en el campo de las tecnologías de la información ha sido Apple. Buena parte del mérito acumulado en las últimas décadas corresponde al genio de su co-fundador y CEO, Steve Jobs, uno de los grandes maestros mundiales del marketing y la segmentación.




Steve Jobs, CEO de Apple (foto: Moshe Brakha, cortesía de Apple)

Lo que ha cambiado la imagen de la compañía en su historia reciente ha sido el éxito de su gama de reproductores portátiles de música digital, iPod. El éxito de ventas del producto ha sido tal que el nombre del mismo ya se ha convertido en un sinónimo de reproductor MP3. A finales de 2004, la empresa había vendido más de 10 millones de unidades en todo el mundo, 4,58 millones sólo en el último trimestre de ese año.

¿Dónde reside el secreto del iPod? Al igual que en el caso los ordenadores iMac, el iPod no seduce sólo por contar con una notable tecnología, sino por su aspecto. De un diseño impecable, el dispositivo ha conectado más con las emociones y sentimientos de sus usuarios que con sus conocimientos de informática y música digital. El iMac descubrió que, si los “early adopters” y los “geeks” de la informática reparan antes en las prestaciones que en la estética, también existía otro grupo importante de usuarios potenciales para los que la belleza del objeto y su extrema sencillez de uso (enchufar y listo para usarse) representaba la llave para abrir su interés por la tecnología.

El iPod es ahora un icono de la innovación. Está marcando tendencia, y para muchos de sus usuarios es un símbolo de status social. Con gran inteligencia, Apple presentó en 2004 el iPod Mini, más pequeño que su hermano mayor, pero más barato y disponible en múltiples colores. En enero de 2005, la empresa anunciaba el Shuffle, un iPod de menor capacidad, muy económico, poco más grande que un paquete de chicles, y sin pantalla. Las canciones no se seleccionan, sino que aparecen de manera aleatoria, de ahí el nombre del dispositivo. Haciendo de la necesidad virtud, transformando una potencial carencia en la emoción de lo imprevisto, Apple ha vuelto a dar en el clavo... como lo demuestra el fulminante agotamiento del Shuffle en el mercado y como lo demuestra, también, el recientísimo éxito del nuevo “Mac mini”, agotado nada más lanzarse, para mayor gloria del mago del marketing, Steve Jobs.



iPod Shuffle (foto: cortesía de Apple)