Consumir buscando gangas es compatible con llevar un buen nivel de vida. Es lo que defiende el “cliente híbrido”, que reserva sus mayores esfuerzos económicos para darse caprichos sólo de vez en cuando. Un estudio elaborado por Harris Interactive para The Boston Consulting Group destaca cómo ha aumentado en Estados Unidos esta pasión por la compra inteligente y de qué manera influye en la autoestima de las personas.
Para la mitad de los consumidores, saber comprar es la mejor manera de disfrutar de una elevada calidad de vida, y en esa categoría de “savvy shoppers” se ubica el 73,1% de los encuestados (personas con ingresos familiares anuales superiores a los 50.000 dólares). Casi un 40% afirma, de hecho, que su actitud les permite “ahorrar mucho en unos sitios y derrochar en otros”. Y la mayoría (92,3%) no duda en contárselo a los demás.
Los resultados del estudio son significativos al preguntar por lo que experimenta el consumidor al realizar una buena compra:
Obtener algo valioso a un precio razonable es una verdadera inyección de adrenalina:
Comprar bien no es comprar sólo lo que uno precisa. De hecho, el 73,3% reconoce que ha adquirido productos que no necesitaba, pero que lo hizo por su buena relación calidad/precio. Sin duda, toda una declaración de principios y una pista para compañías sagaces.