Compañeros a medida

Las compañías aéreas son de las más sensibilizadas con la necesidad de fidelizar a sus clientes y de las que más dinero han invertido en este objetivo. Sin embargo, un emprendedor norteamericano, ajeno completamente al sector, acaba de robarles literalmente la fidelidad de 10.000 pasajeros y parece sólo el principio de una gran aventura empresarial.

Se llama Peter Shankman y no tenía, hasta el pasado otoño, ninguna relación con el sector de transporte aéreo, salvo que era un usuario esporádico del mismo. Un día tuvo la gran suerte de realizar un trayecto sentado al lado de la mismísima Miss Texas y fue tan feliz durante todo el viaje que se le ocurrió una idea: ¿Por qué no ofrecer a los pasajeros de avión la posibilidad de elegir a su acompañante de viaje?

Dicho y hecho. El pasado otoño nació en Nueva York un sitio de Internet, AirTroductions, donde los pasajeros se pueden registrar de forma gratuita y rellenar un cuestionario tipo perfil. Después, por el módico precio de cinco dólares, pueden contactar con “compañero de viaje” la opción que les permite enviar sus itinerarios de viajes y ofrecer esa información a otras personas que toman los mismos vuelos.

La idea de negocio es simple, pero Shankman ha dado en el clavo. Resulta que la mayor parte de los pasajeros, por encima de las comodidades del avión, del servicio, de la calidad de los nutrientes o la simpatía de los tripulantes y del servicio tanto a bordo como en tierra, consideran un infierno psicológico estar ocho horas sentados al lado de alguien a quien no conocen de nada ni han elegido. El servicio ha empezado a causar furor y en poco más de dos meses tiene ya 10.000 personas registradas que se dan cita en los aeropuertos con sus compañeros de viaje elegidos a medida.

Los hay que simplemente buscan la ayuda de una buena conversación para paliar el miedo a volar y los nervios que genera. Los hay que empiezan a cumplimentar su perfil añadiendo una foto o que prometen “oler siempre bien” para que sus acompañantes no sufran, o, incluso, que exigen desodorante al compañero. El caso es que una gran parte de los usuarios que ya son fieles al servicio de AirTroductions confiesa haberse inspirado en la magnífica experiencia de su fundador junto con Miss Texas y buscar citas más que evitar una experiencia desagradable junto a alguien no deseado.

Peter Shankman ha abierto, sin quererlo, la caja de pandora. ¿Cuántos usuarios habituales de avión desearían aprovechar el largo tiempo que ocupan los vuelos? ¿Cuántos fines no se le pueden prestar a ese tiempo? Aparte de la obviedad de las citas que ya muchos han detectado, por qué no contactar con posibles colaboradores, clientes, proveedores o por qué no utilizar la información que se obtiene al consultar periódicamente quién demanda acompañantes para qué vuelos. Las posibilidades son infinitas y, mientras tanto, la fidelidad de los clientes ha pasado directamente a manos de AirTroductions y Peter Shankman porque, con tal de conseguir al compañero anhelado, a los usuarios les da lo mismo el vuelo de una compañía o su alternativa.

Una idea ha dado al traste con las inversiones realizadas por muchas compañías aéreas para intentar dar a sus clientes lo que piden. Salas vip, comodidades para facturar, elección del servicio a bordo, mejores asientos y más espacio, mejor comida, bebida gratis, películas, música y, sin embargo, a ninguna se le había ocurrido que lo que más deseaban los clientes era saber que iban a tener un compañero de viaje agradable o afín o interesante. Seguramente, en todos los cuestionarios y entrevistas de satisfacción de clientes no aparecía ni siquiera mencionada esta posibilidad y, seguramente, tampoco los pasajeros habían contado con ella. Sin embargo, una vez que AirTroductions está en el mercado, ¿no pagaría cualquier viajero 5 euros a gusto por saber que va a tener un buen compañero de viaje? ¿Los pagaría usted?

Hace falta saber cuál será la reacción de las compañías más afectadas por el momento y si, las que aún no lo están demasiado, van a tomar alguna iniciativa al respecto. Un simple vistazo a la página de AirTroductions indica que el potencial de futuro de la iniciativa es inmenso. Peter Shankman ha tenido un gran idea: un servicio que ofrece esperanza y expectativas más que cualquier otra cosa, que hace que sea el usuario el que elige y lleve la iniciativa, barato y sencillo. Perfecto. Directivos de las compañías aéreas... a pensar!!!.