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¿Cuánto valen todos los clientes de McDonalds? ¿Y los de Wal-Mart? ¿Y los de General Motors? ¿Se ha preguntado alguna vez cuál es el valor real de todos los clientes de su compañía? Si fuésemos capaces de contestar a esta pregunta con precisión las sorpresas serían de órdago, para bien... y para mal.
Un dato para la reflexión: en 1970, el peso de los activos tangibles en el valor bursátil de las empresas cotizadas en el Dow Jones era del 50%. En el año 2000, esta proporción había bajado al 20%. Estas cifras tienen una lectura clara: las empresas se valoran cada vez más por elementos intangibles, entre los cuales la cartera de clientes tiene un peso esencial.
Existen, desde hace tiempo, técnicas para calibrar el portfolio de clientes de una compañía, como el famoso “fondo de comercio”, ese “cajón de sastre” que aparece en todos los anuncios de fusiones y adquisiciones. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones, las mediciones obedecen más a aspectos subjetivos y coyunturales, que a una fotografía real y fidedigna de la empresa.
El quid de la cuestión no
La clave es saber a qué llamamos valor de cliente y cómo lo medimos. Algunas pistas: valor es transaccionabilidad del cliente, es decir, los ingresos que aporta eliminados los costes que genera; valor es poder referencial del cliente, es decir, la capacidad que éste tiene para atraer a más clientes; valor es peso estratégico del cliente, es decir, qué pierde la empresa si éste desaparece; valor es capacidad de recorrido del cliente en el seno de
En Estados Unidos, los responsables de Marketing están asumiendo tareas de gestión de la cartera de clientes similares a las de cualquier CFO. Conceptos como el Customer Asset Management o el Customer Equity confieren al cliente la misma importancia que al patrimonio, los valores financieroso el cash-flow. Es hora de que estas técnicas se extiendan en nuestro país y de que los directivos de Marketing manejemos al cliente como el gran activo de la empresa.
Por si queda alguna duda, repito mi pregunta inicial: ¿Conoce el valor real de todos sus clientes? ¿Sabe usted si todos sus usuarios premium, premier, class o VIP merecen realmente tan distinguidas etiquetas? Si decide investigar, prepárese para llevarse grandes sorpresas...