El Gobierno estadounidense planea crear una base de datos para controlar a todos los pasajeros que utilicen un aeropuerto nacional, sea cual sea su procedencia. La Administración norteamericana tiene previsto obligar a que tanto las compañías aéreas como las agencias de viajes faciliten por anticipado a las autoridades archivos con información sobre sus clientes.
Estos datos formarán parte de una enorme base de datos gestionada por un enorme modelo de “scoring” de peligrosidad capaz de cruzar la información disponible, analizar los resultados y valorarlos para establecer un mecanismo de alertas. Mediante “scoring”, los pasajeros recibirán un número identificador y un color que indicaría su grado de peligrosidad potencial y el riesgo de incorporarlo al pasaje.
Esta técnica predicativa, imita el uso que otras empresas hacen del análisis orientado al conocimiento de cliente. Sin embargo, lo que a éstas sirve para detectar patrones de conducta que anticipen quien está satisfecho con una compañía y quien a punto de cambiarse a la competencia, para la Administración Bush supone una medida eficaz -y discutible- de prevención ante el terrorismo.