Correo Farmacéutico recoge datos de la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética (Stanpa) que destacan la parafarmacia como el nicho de mercado que deben explotar las farmacias para lograr su rentabilidad. En este artículo, Daemon Quest recuerda la importancia de la colaboración entre laboratorios y farmacéuticos en este terreno por la capacidad de prescripción de los primeros hacia el cliente final.
Los expertos en gestión coinciden en que la parafarmacia es el filón que debe explotar la botica para mejorar su rentabilidad, un canal que en 2005 acaparó el 9,74 del mercado español de cosmética frente al casi 50 por ciento de las grandes superficies.
Los datos globales de la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética (Stanpa) referentes a 2003 y hasta el primer semestre de 2006 muestran que el mercado cosmético no ha dejado de crecer en España. En concreto, en 2005 aumentó un 4,75 por ciento respecto al año anterior, con un volúmen total de mercado de consumo de 7113 millones de euros y de 4445 millones de euros en precio de salida de fábrica. en el conjunto de Europa el mercado español de cosmética es el quinto más fuerte. Se encuentra por debajo del de otros países del entorno, como por ejemplo Italia, donde en 2003, se superaron los siete mil millones de euros de valor total de mercado facturado. Sin embargo, el crecimiento de la cosmética en el periodo 2000-2003 fue superior en el mercado español, con un 7,3 por ciento frente a un 3,6 en Italia.
Los grandes almacenes y superficies abarcaron el 49,3 por ciento del mercado de la cosmética, seguidos por las perfumerías de alta gma (selectividad) con un 27,8 la farmacia (9,7), la peluquería profesional (7,5), la venta directa (3,8) y la estética profesional (1,9).
En el caso de la distribución en farmacias, entre los años 2003-2004 y 2004-2005 el canal farmacia experimentó un crecimiento del 8,64 y 6,43 respectivamente, sólo superado por el canal estética profesional (13,02 y 9,73). Además, la información provisional referente a la primera mitad de este año manifiesta que la distribución en farmacias ha crecido en este tiempo un 5,15. Carmen Esteban, asesora récnica de Stanpa, recomienda sopesar estos datos con cautela. "Aunque hacer una valoración todavía es prematuro, la tendencia es buena", afirma. La experta explica que el crecimiento experimentado en los últimos años en este canal se debe "a la apertura de nuevas tiendas de parafarmacia y a la remodelación y ampliación de muchas oficinas de farmacia, lo que les ha llevado a aumentar la oferta de este tipo de productos", puntualiza.
Las ventas por familias de productos del mercado global de la cosmética exponen que el cuidado de la piel acapara el 25,9 por ciento, seguido muy de cerca por perfumes y fragancias (23,3), cuidado del cabello (22,9) y aseo personal (19,6). El 8,3 por ciento restante es para la cosmética decorativa.
EN LA BOTICA
En el caso de la parafarmacia que se vende en oficinas de farmacia, más del 50% son productos de tratamiento e higiene corporal; casi un 20, de higiene bucodental; el 14 corresponde a productos solares, y casi el 9 a capilares.
Stanpa defiende que la industria cosmética que comercializa sus productos en farmacias está plenamente motivada para ello. "El objetivo de estas empresas en este canal es claro y diferente al de otros: prescripción a través del profesional de oficina de farmacia para darle un valor añadido a los productos", pone de manifiesto Esteban.
"El principal aliado de los laboratorios es el propio farmacéutico, que para el cliente final es un recomendador de total confianza", apunta Oscar Díez, socio de la consultora Daemon Quest, que defiende "una colaboración beneficiosa a largo plazo, no fundamentada sólo en ventajas económicas, sino en calidad de servicio y atención a las necesidades del boticario".
La representante de Stanpa puntualiza que de la cooperación entre industria y farmacias, objetivo principal del I Premio de Cosmética y Farmacia, promovido por este periódico y entregado la semana pasada en madrid, se consigue mejorar y favorecer el conocimiento tanto de los productos como de los consumidores. Las campañas sanitarias y la formación de boticarios son ejemplos de una fructífera relación entre ambas partes. Las firmas que distribuyen sus productos en farmacia entienden que "la formación del profesional de oficina de farmacia en cosmetología y cuidado de la piel es fundamental para el desarrollo de las líneas de dermocosmética".