En un mercado tan variable como el hotelero, la cadena de hoteles Four Seasons se ha convertido en una "rara avis" en lo que a políticas de precios se refiere. La cadena, que gestiona los establecimientos más caros del mundo, se niega a rebajar sus precios para mantener su imagen de marca y conservar su sello inconfundible de exclusividad, incluso en épocas de crisis. La empresa ha apostado por invertir fuera de Estados Unidos, extendiéndose además al mercado residencial de lujo.
Fuente: AOL Money & Finance